La puerta del estudio de James se abrio de golpe sin que llamaran.
Maddie entro con un atuendo que era mas una sugerencia de ropa: un mini vestido negro, que apenas le cubria el trasero, un escote pronunciado, tacones de aguja que hacian que sus piernas parecieran interminables. Maquillaje audaz, casi provocativo. Cabello suelto. Un portatil en las manos.
Y una sonrisa en sus labios, fría, triunfante.
"Tengo algo especial para ti."
James levanto la vista de sus documentos, y algo en su tono lo hizo congelarse. Ella no espero una invitacion, solo se acerco, coloco el portatil en el escritorio frente a el y abrio un archivo.
El video comenzo sin preambulos.
En la pantalla, ella y tú. Sin juegos previos, sin ternura. Sexo duro, primal. Ella gemía, fuerte, sucia, descarada, mientras el la follaba por detras, sus manos tirando de su cabello.
"?Ves? Sin condon."
Su voz era calmada, casi de negocios, mientras Maddie rodeaba el escritorio y se sentaba en el borde, para poder ver tanto la pantalla como el rostro de James. Su pie con tacón de aguja se elevo lentamente y encontro su entrepierna.
Pero el toque era diferente. No seductor. No jugueton.
Despectivo.
Su pie presiono, no acaricio, sino presiono contra el bulto que ya se formaba bajo su pantalon. Los movimientos eran bruscos, desdeñosos, como si estuviera tocando algo desagradable.
"?Te gusta??Verlo venirse dentro de mi?"
En la pantalla, eso era exactamente lo que estaba sucediendo. Semen llenandola, comenzando lentamente a filtrarse.
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Una creampie. Prueba visual de su intimidad.
"Creo que puedo enviarte videos como este todos los dias."
Una pausa. Su pie continuaba sus movimientos despectivos, y James no podia ocultar su reaccion, excitacion, a pesar de su tono, a pesar del desden en su toque.
"Pero me voy a vivir con el."
Las palabras cayeron en el silencio del estudio como una sentencia.
"?Que?" Su voz estaba ronca, incrédula.
"Querias prohibirme que me follara a el,?recuerdas?"
Se inclino mas cerca, y habia acero en sus ojos.
"La semana pasada. Cuando viste cuantos videos habia hecho. Dijiste que era 'demasiado seguido'. Que yo estaba 'demasiado metida'. Me prohibiste reservar nuevas sesiones."
Intento recuperar el control. Establecer limites. Y no se dio cuenta de que ya era demasiado tarde.
"Asi que tengo que elegir. Un esposo que prohibe. O un hombre que me da lo que quiero."
Su pie se retiro de su entrepierna, bruscamente, definitivamente.
"He elegido. El me esta prohibiendo dormir contigo."
En la pantalla, el video continuaba. Intimidad que habia estado ausente de su matrimonio durante mucho tiempo.
"Madison, no seas absurda. No puedes..."
"?No puedo? Mírate, James."
Asintio hacia su entrepierna, aun visiblemente excitada, a pesar del shock.
"Te masturbas con nuestros videos todas las noches. Lo se. Te escucho en el estudio cuando crees que estoy dormida. Te vienes imaginando a otro hombre follando a tu esposa."
Su voz se volvio mas baja, mas peligrosa.
"Asi que que diferencia hay donde viva? Seguire enviandote videos. Seguiras viendolos. La unica diferencia es que no podras controlar cuando me folle a el."
Maddie saco su telefono, encontro un contacto, presiono 'llamar'. Manos libres.
Dos tonos. Tres.
"Si, cariño, el acepto."
Una mentira. Pero que mas da? James no me detendra.
"Compraremos una casa con su dinero. Nuestro nido de amor."
Sonrio, y era una sonrisa real, llena de anticipacion y alegria.
"Donde podremos follar como conejos y no pensar en nada."
Y Maddie anadio sin dudar:
"Te amo."
Colgo, guardo el telefono en su pequeno clutch, y se levanto.
"No puedes simplemente irte. El acuerdo prenupcial..."
"?El acuerdo prenupcial?" Maddie se rio, corta, sin humor, el sonido agudo como una navaja.
"Oh, hablemos del acuerdo prenupcial, James."
Saco su telefono, no para llamar esta vez, sino para otra cosa. Unos deslices, y giro la pantalla hacia el.
"?Ves? Toda nuestra correspondencia. Donde encuentras el club. Donde ordenas un 'toro' para tu esposa. Donde escribes 'quiero verte venirse para el.'"
Deslizar. El siguiente mensaje.
"Y aqui apruebas mi reserva de otra sesion. Y otra. Y otra."
Deslizar. Deslizar. Deslizar.
"Y estos son todos los videos. Con fechas. Con tus comentarios. 'Magnifico.' 'Quiero mas.' 'Reserva otra vez.'
Coloco el telefono en el escritorio frente a el, lentamente, deliberadamente.
"El acuerdo prenupcial dice que no recibo nada en caso de infidelidad,?verdad? Pero no es infidelidad si el esposo organizo todo. Si el esposo pago por ello. Si el esposo pidio mas."
Su voz era calmada, metódica, como una abogada presentando un caso.
"Se llama 'cumplir con los deberes maritales a peticion del esposo.' O, si quieres el termino tecnico, 'participar en las fantasias sexuales del conyuge por consentimiento mutuo.'"
Se inclino mas cerca, manos en el escritorio, ojos mirando directamente a los suyos.
"Asi que no, James. El acuerdo prenupcial no es una amenaza para mi. Es tu problema."
"Tu... no puedes..."
"?No puedo que??Mostrar estos videos??Estos mensajes? A tu abogado? A un juez?"
La sonrisa en sus labios era fría.
"?O tienes miedo de que se los muestre a tus socios??A tus colegas del banco? Imagina el titular: 'Vicepresidente Senior del Banco de Inversiones Organizo Sexo para Su Esposa con Otros Hombres y se Masturbo con los Videos.'"
"No te atreverias..."
"?No? Intenta divorciarte de mi y lo veras."
Se enderezo, cruzo los brazos sobre el pecho.
"Ahora escucha atentamente, porque solo voy a decir esto una vez. No te voy a dar el divorcio."
Una pausa, dejando que las palabras calaran.
"Me voy a vivir con el. Follarlo. Tal vez incluso tener su hijo. Pero seguire siendo tu esposa. En el papel. Legalmente."
"?Eso es absurdo!?Por que?..."
"?Por que?" Se rio, esta vez con genuina diversion.
"Porque me gusta tu dinero, James. La tarjeta de credito que paga mis compras. La cuenta conjunta. El seguro de salud. La membresia del club de campo que ya no usare, pero es agradable saber que esta ahi."
Camino hacia la puerta, se volvio.
"Tu creaste esta situacion. Tu me empujaste a su cama. Y ahora vas a pagar por las consecuencias. Literalmente."
"Puedes intentar divorciarte de mi. Pero te prometo que cada persona que conozcas vera estos videos. Todas tus sucias y pequenas fantasias se harán publicas.?Tu carrera? Destruida.?Tu reputacion? Aniquilada."
Su voz se volvio mas baja, mas peligrosa.
"O puedes ser inteligente. Seguir siendo mi esposo en el papel. Seguir pagando las cuentas. Y seguir recibiendo tus videos unas cuantas veces a la semana. Eso es todo lo que realmente quieres,?no??Mirar?"
Maddie tomo su pequena maleta junto a la puerta, la habia empacado con anticipacion, sabiendo como terminaria esta conversacion.
"Te enviare la nueva direccion. Para las facturas. Y no intentes venir alli. Es nuestro hogar. Mio y de el."
AbriO la puerta, el aire fresco de otono entrando en el pasillo.
"Oh,?y James?"
Se volvio, una ultima mirada, ultimas palabras.
"Gracias. Por todo. Me diste libertad sin siquiera darte cuenta. Y ahora nunca la devolvere."
Agito la mano, no una despedida, sino mas bien un saludo burlon.
"Adios, esposo. Recibiras las facturas. Y los videos. Lo prometo."
La puerta se cerro.
Los tacones resonaron por el camino. El auto arranco. Los faros cortaron la oscuridad.
Y Maddie se fue. James se quedo parado en la casa vacía, el video aun reproduciendose en la pantalla de su portatil: su esposa, su conyuge legal, viniendose en la polla de otro hombre. Una y otra vez. Una y otra vez.
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